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Una persona tiene dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos y siguiendo para atrás al cabo de quince generaciones, el número de antecesores llegaría a 32.768 1, demasiados como para buscarlos a todos, además, a esta cifra hay que sumar otros cientos de parientes (hermanos, primos, tíos, etc.) a los que en muchos casos tendrás que seguirle la pista para poder continuar con la investigación. Hoy trataré de explicar la importancia de la investigación de estos familiares.

Os cuento mi experiencia;

Los expedientes matrimoniales ordinarios 2 del Siglo XVII que he investigado en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla, a diferencia de los consultados en los Siglos XVIII y XIX, no contienen las partidas de bautismo de los contrayentes, a pesar de ello, la información que aportan es muy valiosa; edad de los contrayentes, su lugar de procedencia, nombre y apellido de los padres y de los testigos, así como la edad, domicilio y el oficio de éstos últimos.

Es muy probable que durante nuestra investigación nos encontremos con un ancestro que pronto quedó viudo, y que poco tiempo después volvió a contraer matrimonio. En este tipo de expedientes ocurre que la viudedad del contrayente es el tema estrella y se obvia otro tipo de datos que son muy relevantes para nuestra investigación, tales como el nombre y apellido de los padres del viudo y el lugar de procedencia.

Este es un caso que me ocurrió, y opté por dos vías de investigación, la primera fue buscar el expediente del primer matrimonio en los índices del Archivo, pero no tuve la suerte de encontrarlo, así que me puse a buscar los expedientes de matrimonios de sus familiares, con la esperanza de que mi ancestro apareciese como testigo, y de esta forma obtener nuevas pistas -su domicilio y estado civil-, y así fue como a través de un primo suyo obtuve una señal que me llevó a encontrar el expediente del primer matrimonio de mi octavo abuelo, quien se casó en la Santa Iglesia Catedral de Sevilla en la primavera de 1667.

Otro detalle que puedes encontrar en un expediente de este siglo es un pleito por incumplimiento de palabra de casamiento, que puede ser cierta o no -con la pretensión de obtener compensaciones económicas-, muy dadas en el siglo XVII. 3

1 Con respecto al número de generaciones que una persona puede investigar estaría limitado a 15, por tanto 32.768 ancestros, que vivieron a mediados del Siglo XVI. El límite es así porque el Concilio de Trento a mediados de ese siglo marcó la obligatoriedad de inscribir todos los registros parroquiales en los archivos. Difícil y ardua tarea.

2 En el Archivo General del Arzobispado de Sevilla existen tres tipos de expedientes matrimoniales; ordinarios, apostólicos y secretos, todos ellos se encuentran recogidos en la Sección Vicaría General.

3 RUÍZ SASTRE, Marta. La familia como núcleo social, patrimonial y de vivencias cotidianas: El mercado matrimonial de los tiempos modernos.

Mis agradecimientos a Manuel Gaona por su colaboración en la anotación número 1 y a César Calvo en la número 2.

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