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A través del Registro Civil averigüé que mi abuelo paterno nació el 4 de enero de 1912 a las 12 del medio día en el número 2 de la calle Carranza, uno de los llamados callejones del auténtico centro neurálgico del barrio de la Macarena. Como testigo del nacimiento, encontré a una persona que para mi era totalmente desconocida, sin duda alguna supe que formaba parte de la familia de mi bisabuelo, en la rubrica de su firma se podía leer: Juan Antonio Rabaez. Su segundo apellido era Escala.

Creo que en ese momento fue cuando se me acabó metiendo el gusano de la curiosidad en el cuerpo y a buen seguro en el alma.

Si quería saber más sobre este pariente desconocido y mi bisabuelo, era necesario investigar en los padrones del Archivo Municipal de Sevilla, así que, aproveché unos días de vacaciones que tuve en diciembre del año 2010 para comenzar mi aventura en los archivos.

El recuerdo de mi primer día en el archivo fueron las palabras de un investigador… me dijo… – ¿El apellido que buscas es Rabay?- Mi respuesta fue… -No, el apellido que busco es Rabaez-. Pero sus palabras no cayeron en saco roto, algo en mi interior me decía que este señor podía tener razón, por aquel entonces ignoraba la cantidad de variaciones que puede sufrir un apellido a lo largo de los siglos. También me ayudó a esclarecer el segundo apellido del familiar que firmaba la partida de nacimiento de mi abuelo y del que desconocía su parentesco.

Al día siguiente regresé al archivo y lo primero que hice fue solicitar el padrón de habitantes del año 1912 correspondiente a la Collación de la iglesia parroquial de San Gil Abad. Tardé relativamente poco tiempo en encontrar el domicilio donde mi abuelo había nacido, pero me llevé tres sorpresas… y la curiosidad fue creciendo.

Sorpresas:

1.- El apellido que venía escrito era otro distinto al que buscaba; Rabais, y se parecía en algo al comentado por el investigador; Rabay. Vaya…

2.- La presencia en el padrón de una hermana de mi abuelo, era diecisiete años mayor que él y fue producto del primer matrimonio de mi bisabuelo. Otro dato nuevo; mi bisabuelo se casó dos veces y mi abuelo tuvo una hermana!!!.

3.- Una supuesta firma de mi bisabuelo y una variación considerable de su edad. En la partida de nacimiento de mi abuelo, su padre dice tener 44 años y en el padrón 34 años. Mediante comprobación de otras hojas del mismo padrón pude comprobar que la supuesta firma de mi bisabuelo, realmente era la del funcionario que tomó los datos, éste firmó por él y por otras muchas cabezas de familia que por desgracia para la historia de nuestro país eran analfabetas. “A principios del siglo XX el porcentaje de analfabetismo neto era todavía del 56 % y España ofrecía, junto con Portugal, Italia, Grecia, Rusia y los países de la Europa del Este, los porcentajes de analfabetismo más elevados del continente europeo.”

El tiempo y la experiencia me han servido para saber que no puedes guiarte por lo que te diga un único padrón, en muchos casos hay datos incorrectos, es por ello que recomiendo que se intente conseguir todos los padrones posibles donde figuren tus antepasados para contrastarlos entre ellos y también con la información que aparece en los documentos de los archivos eclesiásticos.

Ésta no será la única entrada en la que hable de los padrones, hay mucho que contar, hasta pronto!!!

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